En los clips gay de prostitutos, los tíos montan escenas duras, follando contra paredes de ladrillo en callejones estrechos tras un trato rápido. Todo va a mil, con chaquetas rotas colgando de los hombros. A veces hay un teléfono público viejo y destartalado de fondo, marcando el ambiente. Es puro rollo sin ataduras entre machos.