A veces, todo es cuestión de timing con chicos gays que se encuentran en lugares inesperados. Imagina a dos tíos cruzándose en la esquina de un bar tranquilo, echándose miradas antes de darse caña en un sofá de cuero gastado. Hay algo en esos polvos espontáneos en sitios raros que resalta. Estas movidas random tienen lo suyo.